Las últimas propuestas de la Comisión Europea en materia de inmigración menoscaban el principio de libre circulación

Las últimas propuestas de la Comisión Europea en materia de inmigración menoscaban el principio de libre circulación

Según el Consejo, en este mecanismo se podría establecer una clausula de salvaguardia por la cual pudiera autorizarse el restablecimiento excepcional de los controles fronterizos internos, con un alcance y por un plazo limitado, y sin afectar a los derechos de las personas a las que los Tratados otorgan la libertad de circulación.

Además de lo anterior, se propuso la mejora del Sistema Europeo de Vigilancia de Fronteras (SIVE) y la implantación de nuevas tecnologías, y reiteró la necesidad de una solidaridad autentica y practica con los Estados Miembros más afectados por los flujos migratorios.

El Consejo señaló también que debería mejorarse la aplicación de normas comunes, estableciendo un sistema de evaluación de Schengen con informes periódicos e invitó a la Comisión Europea a que presente una propuesta sobre esta materia en el mes de septiembre.

UGT reitera su valoración negativa de esta propuesta entre otras cosas porque tiene su origen en las peticiones de dos países que, de forma demagógica y por intereses internos, han agitado el fantasma de la migración irregular y la creencia de que los extranjeros no comunitarios, regulares o irregulares, tienen derecho a la libre circulación, cuando únicamente los nacionales de los estados miembros tienen este derecho.

El sindicato recuerda que el Convenio de Schengen ya contempla la posibilidad de restablecer temporalmente los controles en las fronteras interiores, cuando exista una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior, siempre con carácter excepcional y en ningún caso superar los 30 días o mientras dure la amenaza grave. Además UGT critica que las conclusiones del Consejo no aclaran si la decisión de restablecer los controles interiores, será de los estados miembros y debidamente justificada o si la propia Comisión, podría obligar a ello a un Estado a petición de los demás.

Por otra parte, las fronteras interiores entre los estados miembros pueden cruzarse por cualquier lugar sin que se realice inspección fronteriza de las personas, sea cual sea su nacionalidad (aunque los nacionales de terceros países están obligados a señalar su presencia en el territorio de un estado miembro) por lo que es difícil imaginar como un restablecimiento de estos controles interiores no va a tener repercusiones en la libre circulación de los ciudadanos comunitarios.