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Las personas mayores no sobramos y exigimos que se nos trate con dignidad

Desde hace 136 años cada 1º de Mayo, millones de personas en todo el mundo nos hemos reunido para reclamar la dignidad del trabajo como derecho. Pero en este Día Internacional del Trabajador de 2020, no podremos salir a las calles desplegando nuestras pancartas, al estar confinados en casa por culpa de una pandemia.

De repente, la naturaleza se ha rebelado, enviándonos un virus que tiene mucho que ver con el cambio climático que  los seres humanos hemos provocado; y para el que no estábamos ni preparados ni mentalizados. Nos considerábamos inmunes a una bacteria que pusiera a prueba nuestro estatus social de pertenecer a un país privilegiado dentro del  “Primer Mundo”.

Con esta pandemia, ha quedado en evidencia  las debilidades de un Sistema de Salud Pública, que cuando se ha visto obligada a intervenir no disponía ni de planes de contingencia necesarios, ni de personal suficiente, ni de equipos de protección imprescindibles ante una emergencia sanitaria de tales dimensiones.

Las estadísticas de muertes por infección del virus COVID-19 nos indican que el 60% ha sido en las “Residencias de Mayores”. Este hecho nos hace llorar de impotencia porque han desaparecido más personas ancianas que a causa de la gripe, el cáncer o los infartos. No queremos pensar que este posible abandono sanitario, tenga algo que ver con las decisiones de no ingresar a los mayores de 80 años en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

Es bien cierto, que la muerte es la mejor expresión de democracia, ya que nos afecta a todos, seamos pobres o ricos. Pero al menos ya que es inevitable, que sea de forma digna y en igualdad de condiciones, es decir que cuando nos encontremos en ese trance, no se mire el sexo, ni el estatus social y sobre todo cuál es nuestra edad. Y este 1º de mayo es un buen día para recordar a todas las personas contagiadas por este cruel virus, en especial a las que han fallecido.

Desde la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT, pedimos que se investigue lo ocurrido en las residencias de mayores de Cantabria donde se han producido fallecimientos. Que se aclaren y penalicen, si hubiera motivo, las negligencias en la prevención, la falta de higiene, la escasez de material sanitario, la insuficiencia de personal; en definitiva, la deficiente atención por la que  personas mayores han muerto solas, desamparadas y aterrorizadas. Un triste final para personas que después de sobrevivir a una guerra civil y a una dura posguerra, fueron quienes con su lucha y trabajo consiguieron recuperar la democracia en España  y lograr con ello, una mejor calidad de vida para toda la sociedad.

Deseamos y pedimos que se consiga erradicar esta Pandemia con la vacuna que la comunidad científica dice que está a punto de lograr. Pero exigimos, que esta vacuna no sirva para enriquecerse alguna multinacional farmacéutica, sino que se ponga a disposición de toda la población mundial sin importar continente, país o condición social.

Garantizar la protección social de las personas mayores y dependientes

En este 1º de Mayo de 2020, las demandas sindicales de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UJP-UGT de Cantabria son: garantizar empleos y pensiones dignas, reducir las desigualdades sociales para que nadie quede excluido y garantizar la protección social de las personas mayores y dependientes.

Consideramos que la defensa del Estado de Bienestar tiene que ir unida a un análisis de los problemas de su financiación, la naturaleza de las coberturas y el rigor en el uso de las prestaciones; pero sin perder de vista los objetivos de la erradicación de la pobreza y la precariedad laboral, como exponente de la lucha por la igualdad y la justicia social para todas las personas.

Para quienes después de muchos años de trabajo hemos alcanzado la edad de jubilación, es urgente  iniciar el proceso de búsqueda de soluciones al problema de la financiación del “Sistema Público de Pensiones”; encontrar el equilibrio contable, descontando los gastos impropios, blindar su revalorización y derogar la reforma de 2013. Para lograrlo, es imprescindible una “Caja Única de la Seguridad Social” que garantice la solidaridad interterritorial porque abrir un proceso de negociación que altere este fundamento, significa acabar con un principio de solidaridad que es la base de nuestro Estado de Bienestar.

Uno de los problemas principales de las personas mayores, causado por el deterioro físico que nos ocasiona la edad, es la salud. Por ello, reivindicamos que los servicios públicos se adapten, creando un entorno que promueva un envejecimiento saludable.

Para conseguirlo, consideramos necesario la implicación y coordinación entre los servicios sociales y sanitarios de Cantabria: Consejerías de Sanidad, de Servicios Sociales y Ayuntamientos. Crear una  estructura  que responda a las necesidades personales y sociales de los mayores, con el fin de facilitar la adaptación de estas personas al entorno social, mejorar su calidad de vida y potenciar el bienestar individual y colectivo. En su planificación y desarrollo, pedimos se cuente con quienes representamos a las personas mayores y se tenga en consideración el “Plan de Actuación Integral” que hemos presentado.

 

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