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lunes, 5 noviembre 2018

UGT, 130 años de compromiso con la clase obrera


Tribuna libre del secretario general de UGT en Cantabria, Mariano Carmona Pérez

Este año se cumple el 130 aniversario de UGT, el sindicato más antiguo de España y el segundo más longevo de Europa, que en agosto de 1888 inició su trayectoria histórica bajo el principio básico de que la unión hace la fuerza y con numerosos retos por delante, y más, con las enormes necesidades sociales que sufrían los trabajadores en aquellas últimas décadas del siglo XIX.

Poco podían imaginar los 26 sindicalistas o delegados que integraron el primer congreso de UGT en Barcelona hace ahora 130 años, que una organización fundada con poco más de 5.100 asociados y 44 sociedades obreras iba a tener un protagonismo tan esencial en la lucha y en las grandes conquistas sociales en España desde entonces.

Hoy nadie duda que la central ugetista ha sido actor destacado en la progresiva implantación de las primeras leyes laborales y en la consolidación del actual Derecho del Trabajo, que ha formado parte del constitucionalismo social y de la construcción de las democracias en nuestro país o que la lucha obrera emprendida por UGT dio paso a numerosos derechos hoy irremplazables, como el derecho a la huelga, a la libertad sindical o a unas relaciones laborales asentadas en la negociación colectiva.

Desde aquel 12 de agosto de 1888, la Unión General de Trabajadores contribuyó al establecimiento de la primera Ley del Trabajo de Mujeres y Niños, después a la instauración del descanso dominical o de la primera normativa legal sobre accidentes de trabajo, y más tarde se logró la jornada laboral máxima de 8 horas diarias después de la primera huelga general en todo el país en 1917.

La lista de esas conquistas sociales provenientes de aquel asociacionismo obrero amparado por UGT no ha cesado de crecer con normas legales y nuevos derechos que hoy se consideran intocables, desde las vacaciones de 30 días a la jornada máxima de trabajo de 40 horas semanales, y que terminaron por plasmarse en el Estatuto de los Trabajadores suscrito por el sindicato ugetista y la patronal.

Son 130 años de historia de luchas y conquistas, de notables avances sociales, aunque también de retrocesos y pérdidas de derechos como los que ahora se sufren tras la reciente crisis económica y la reforma laboral. Y en esta historia, el asociacionismo obrero cántabro ha estado presente desde el principio con sus originarias sociedades de socorro y las posteriores sociedades obreras o de resistencia ugetistas, que en 1921 se unieron en la denominada Federación Obrera Montañesa.

Se quiera o no, si algo se ha demostrado con la centenaria historia de UGT es que el sindicalismo de clase sigue plenamente vigente como la mejor herramienta para dar respuesta a los anhelos y necesidades de la clase trabajadora. De hecho, el compromiso del sindicato con la clase trabajadora sigue plenamente vigente y los principios básicos de ese compromiso también siguen siendo de incuestionable actualidad.

Como por entonces, la esencia vital de UGT sigue siendo la renovación constante de ese compromiso con la clase trabajadora y, tal y como se precisaba en un congreso del sindicato en los años treinta del siglo pasado, «bajo los principios de la solidaridad, la igualdad, el internacionalismo, la pluralidad y la democracia  política, social y económica, para generar un futuro sostenible, igualitario, justo y en paz».

Esta declaración de principios, proveniente del congreso de UGT en 1932, es el mejor ejemplo de que la lucha social y obrera continúa y, además, en un escenario con objetivos y actores no tan diferentes a los de hace más de un siglo, pese a los muchos cambios sociales y económicos que se han dado en España desde entonces. Había y hay dos categorías de clase, los capitalistas y los trabajadores, y el papel de ambos ha cambiado en algunas formas pero no en su contenido y esencia.

El capitalismo ha evolucionado hacia formas de negocio más globales y más depredadoras, sigue atacando la defensa de los derechos y libertades de los trabajadores como ya lo hacía en los primeros años de existencia de UGT y no se ruboriza hoy en día en determinadas conductas irresponsables e insolidarias con la sociedad si ello conlleva aumentar sus beneficios económicos.

Y frente a ese capitalismo, los trabajadores y trabajadoras, ya agrupados en sindicatos como sujetos colectivos organizados y conscientes, siguen reivindicando como hace 130 años un papel activo y protagonista en la gestión del modelo económico, social y ambiental, algo indispensable para lograr el desarrollo pleno de sus libertades y derechos.

Hoy como hace 130 años, UGT sigue apelando a esa unión que hace la fuerza, sigue empeñada en promover y defender los derechos e intereses de los trabajadores en su ámbito laboral y más allá de él, independientemente de su religión, origen étnico, nacionalidad, sexo u orientación sexual o afectiva. Hoy como hace 130 años, UGT mantiene su compromiso con la clase trabajadora.

 

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