UGT denuncia a la Inspección de Trabajo el estado de abandono y deterioro de la sede de Unicaja en La Porticada       

El sindicato exige un plan de contingencia tras un desprendimiento de fachada de un edificio de 80 años con numerosas deficiencias detectadas 

Fecha: 08 Feb 2026

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UGT ha denunciado a la Inspección de Trabajo el estado de abandono y el deterioro de la sede central de Unicaja en la Plaza Velarde o Porticada de Santander después de exigir a la entidad bancaria un plan de contingencia para evitar accidentes, como el desprendimiento de parte de su fachada el pasado 9 de enero.


Según aclara el responsable autonómico del sector financiero de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC) UGT en Cantabria, Pedro Damalia, “es un edificio construido con cemento de baja calidad en los años 40 después del incendio de Santander que no ha cesado de deteriorarse desde la primera hasta la sexta y última planta”.


“La última Evaluación de Riesgos Laborales de 2023 ya destacó las deficiencias del edificio y se llegaron a colocar ocho testigos para medir el crecimiento de las grietas pero Unicaja no quiso acometer un plan de contingencia ni ninguna reforma para garantizar la seguridad del edificio y de sus trabajadores”, agrega el sindicalista.


Damalia precisa que UGT ha denunciado reiteradamente los problemas estructurales del edificio en el comité de seguridad y salud de la entidad bancaria “porque hay que adoptar medidas urgentes antes de que haya lamentar alguna desgracia con algún accidente como el reciente desprendimiento de una parte de la fachada sobre la cúpula que sirve de lucernario del patio central”.


“Menos mal que los cascotes del desprendimiento golpearon la estructura de hormigón y no la parte acristalada”, subraya el responsable del sector financiero de UGT en Cantabria, para quien “es cuestión de tiempo que el edificio colapse con el riesgo correspondiente para los 40 trabajadores y el centenar de clientes que alberga cada día”.
 
Filtraciones de agua e inundaciones
Además, Damalia añade que “el abandono en las plantas superiores está permitiendo filtraciones de agua que están dañando el hormigón, ya de por sí debilitado por la aluminosis propia de las construcciones de esta zona de Santander hace más de 80 años”.


“Unicaja ya ha tenido que cerrar los sótanos del edificio donde estaba la caja fuerte por reiteradas inundaciones y a todo ello se unen un olor y una humedad más que preocupantes, aunque una parte aún está en uso para las cajas de seguridad de clientes”, recalca el responsable autonómico del sector financiero de UGT. 


Damalia añade como ejemplos de las numerosas deficiencias de la sede central de Unicaja en Santander que “los detectores de humo no funcionan, la central de alarma tampoco, todo está obsoleto y el mal funcionamiento del elevador para personas con movilidad reducida es algo ya normal; y, no hay que obviar, que la empresa que hace el mantenimiento tiene hechos los informes trimestrales desfavorables sobre las medidas de seguridad del edificio”


El responsable del sector financiero de UGT critica que “el estado de abandono del edificio y su deterioro se ve agravado por los excrementos de gaviotas y palomas que hay por todo la fachada y que supone un grave problema de salud pública; y Unicaja se ha limitado a poner como medida preventiva unas serpientes de plástico sobre los aparatos de aire acondicionado o las terrazas, lo que no deja ser más que ineficiente”. 


En este sentido, Damalia recalca que “el propio abandono de las últimas plantas ha permitido la proliferación de nidos y zonas de disfrute de animales como ratas, gaviotas, palomas y demás fauna urbana y los empleados directamente no abren sus ventanas por el olor y la cantidad de excrementos que hay en todo el recinto”.


“Unicaja no es consciente del grave problema del edificio o no le importa porque está usando la primera planta como sala de reuniones o jornadas de formación para empleados, reuniendo en alguna de ellas hasta 20 personas”, subraya Damalia. 


El sindicalista advierte “toda esta situación está agravando el malestar existente, el absentismo y las enfermedades mentales en la plantilla de Unicaja en Cantabria por la presión comercial desmedida y el regreso de formas de presión propias de la era Liberbank”